miércoles, 6 de mayo de 2015

Autorretrato con anécdota y apropiación de recurso de estilo

Mi nombre es Julián Eduardo Valle. Nunca me sentí a gusto con mi segundo nombre, quizás porque hace referencia a un tío que murió siendo muy joven y del cual nunca se habló en mi casa. Nací en Capital Federal, y aunque mi familia materna vino del sur de la provincia, nunca pude sentirme a gusto fuera de la ciudad. Desde pequeño quise viajar por el mundo y aprender idiomas, probablemente para reemplazar los interminables viajes por la pampa a los que me sometían las vacaciones familiares.

Mi padre venía de una familia acomodada de inmigrantes gallegos. Decidió trabajar desde muy joven, más para matar el tiempo que por necesidad: fue empleado estatal, camionero, dueño de un viñedo, gerente en una maderera y muchos otros trabajos que no recuerdo. A los 64 años, una enfermedad que coincidió con el divorcio de mi madre, lo llevó a dejar de trabajar y a dedicar el resto de sus años a leer y despotricar.

Mi madre nació en Coronel Suárez, una localidad aproximadamente a mitad de camino entre la Sierra de la Ventana y Bahía Blanca. Desde pequeña aprendió francés y a tocar el piano, a cocinar y a obedecer los mandatos de su padre y luego de su marido. Siendo una adolescente su familia se trasladó a la Capital para llevar adelante el tratamiento de la enfermedad de mi tío Eduardo. Esto le permitió a mi madre trabajar y estudiar pintura, aunque nunca llegaría a terminar la carrera.

En ese clima crecimos mis dos hermanos y yo, ellos con vocaciones más artísticas y yo un poco más apegado a los libros. Recuerdo que cuando era niño me gustaba dibujar, leer y cocinar. El dibujo no prosperó por falta de dedicación y tiempo. La lectura me llevó a dedicarme a la Historia, un poco por falta de imaginación, otro poco por el afán de discutir. La cocina, sin embargo, me ha acompañado todos estos años e incluso motivó un impasse en mi carrera universitaria, cuando decidí dedicar dos años a convertirme en profesional gastronómico. Rápidamente volví a la Universidad, pero continué durante esos años con las dos carreras y mi trabajo, decidido a encontrar en cada una lo que realmente me gustara.

Actualmente me estoy concentrando en terminar la Licenciatura en Historia, para poder aplicar a una beca en el exterior. Esa es la forma que encontré de intentar viajar y ganarme la vida haciendo algo que me gusta. Como me dijo alguna vez un profesor de esta facultad, lo que en el fondo queremos es que nos paguen por leer libritos raros, y si además podemos conocer el mundo y disfrutar, no nos podemos quejar.

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